Rebelion. ¿Quién es Ollanta Humala?

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Perú
¿Quién es Ollanta Humala?
La pregunta se hizo urgente al día siguiente de la primera vuelta electoral del año pasado. Para muchos, el panorama no podía ser más sombrío. Frente a la ultraliberal, populista y siniestra Keiko Fujimori, quien reivindicaba no solamente la política económica de su padre, sino también sus pasivos sociopolíticos (terrorismo de estado y corrupción, entre otros), nos quedaba a los peruanos como única posibilidad Ollanta Humala. El candidato que hasta ese momento tenía remotísimas posibilidades de pasar a segunda vuelta se convirtió, por culpa de las torpezas de los otros políticos (sobre todo del ex-presidente Alejandro Toledo), en aquel convocado para enfrentar a Keiko Fujimori. No, era sin embargo, un desconocido para la ciudadanía peruana. Era popular por dirigir un partido político autodenominado “nacionalista” y su cercanía ideológica y política con Fidel Castro y Hugo Chávez, por lo tanto, de enarbolar un discurso anti-imperialista. También por haberse levantado en armas contra el gobierno de Fujimori y se reconocido, por muchos, como el “Capitán Carlos” que durante la lucha armada contra el terrorismo habría asesinado con sangre fría a muchos civiles campesinos. De este modo, la segunda vuelta electoral peruana no podía enfrentar a dos individuos menos terribles y la ciudadanía lo percibía muy bien, con temor y angustia. Quien expresó del modo más preciso, pero al mismo tiempo menos feliz la disyuntiva democrática en la cual nos encontrábamos fue el escritor Mario Vargas Llosa cuando dijo que era “como escoger entre el cáncer y el sida”. ¿Quién es Ollanta Humala?

Muchos nos hicimos esta pregunta por primera vez frente a un candidato que planteaba más dudas que entusiasmos. Fue en aquel momento que, mostrando claros reflejos y un certero olfato, cambió radicalmente su discurso electoral. En términos políticos se despojó de la intransigencia e intolerancia que lo estigmatizaron en anteriores contiendas electorales para adquirir un discurso más inclusivo y menos confrontacional. Un Humala “abrasilerado” fue la propuesta que nos dio, propuesta atractiva para quienes sabemos todo lo que hizo el ex-sindicalista en Brasil, en lugar de reivindicar su amistad con individuos como Hugo Chávez (el presidente venezolano no está bien visto en Perú). Esto no solamente dio confianza a una gran parte de la sociedad sino que convirtió en entusiastas suyos a quienes, por un rechazo político pero también moral, se negaban a rajatabla a darle la presidencia a quienes denominaban “la hija de un dictador”, es decir Keiko Fujimori. Diversos grupos estudiantiles, colectivos de mujeres y sindicatos se alinearon con Humala. Más de cincuenta escritores peruanos, bajo la iniciativa del joven novelista Diego Trelles Paz y encabezados por Alfredo Bryce Echenique y el mismísimo Mario Vargas Llosa firmaron una carta pública en la cual le entregaban su confianza vigilante. El 5 de junio del 2011, por escaso margen, el Perú decidía darle el cargo de presidente a Ollanta Humala.

¿Quién es Ollanta Humala?

Si la campaña de Ollanta Humala se hizo bajo el eslogan del “gran cambio” para un país que había conocido una evolución económica pero que debía enfrentar urgentemente una política de inclusión social, así como una mejor distribución de la riqueza, las primeras medidas que tomó el nuevo presidente sorprendieron a muchos. Su primer gabinete ministerial, en lugar de dejar bien marcada la diferencia con respecto del anterior gobierno, sorprendió por su ambigüedad y continuismo. Si bien contaba con gente valiosa como Rafael Roncagliolo, también tenía a individuos menos esperanzadores. Así, en economía nombró a Luis Miguel Castillo Rubio quien hasta ese entonces, es decir durante el gobierno de Alan García, conocido por su economía neo-liberal, se había desempeñado como viceministro de hacienda. Aunque sorpresivo, se trataba de un evidente gesto no tanto por reforzar “el gran cambio” tan cacareado sino por continuar la misma política económica que enriqueció a un puñado y que empobreció a la mayoría. La derecha peruana (que es lo mismo que decir los conservadores limeños), no se satisfizo con estos gestos sino que atacó todavía más al recién electo presidente, buscando de esa manera desestabilizarlo. Se dijo que su hermano había traficado influencias con los rusos, que su primer vicepresidente había hecho lo mismo. Se recordó los despropósitos trasnochados de su hermano encarcelado. Incluso se llegó a decir que el colectivo Anonymous le habría declarado la guerra no recuerdo a cuento de qué. La popularidad del presidente bajó algunos puntos por culpa del cargamontón mediático. Mientras tanto, él hacía lo posible por dar una imagen todavía más conciliadora y posaba estratégicamente con Barack Obama y empresarios americanos. Por su lado, la primera dama, Nadine Heredia, posaba coquetamente para la revista Cosas (especie de Hola o Paris-Match tercermundista). Hubo quien no dejó de advertir en este detalle una curiosa e inopinada asociación con los grupos de poder detrás de esa publicación para familias de clase alta. Sin embargo, nadie dijo nada todavía no había llegado el momento de enfrentarse drásticamente con los cambios que, imperceptibles e inexorables, se habían operado en el otrora rebelde Ollanta Humala.

¿Quién es Ollanta Humala?

Fue en ese momento que estalló Conga. La empresa Newmont que explota, en la sierra norte peruana, uno de los yacimientos auríferos más importantes en el mundo había descubierto otro gran yacimiento en Cajamarca (la región donde opera). El problema estaba en que para explotarlo era necesario secar una laguna, reserva natural y núcleo del ecosistema de la zona, razón por la cual las comunidades campesinas, grupos de ecologistas y la sociedad civil de Cajamarca se declararon en huelga. De nada sirvió que Newmont enarbolara pruebas técnicas o prometiera que construiría una laguna artificial: la gente estaba harta de sus promesas falsas y de sus negligencias (como derrames de mercurio y una pésima gestión del agua, así como una política ecológica que dejaba mucho que desear). Primero el gobierno inició las “conversaciones”: coloc comillas porque lo que siempre buscó fue imponer su punto de vista favorable a Newmont. Luego, frente al fracaso de éstas, declaró el estado de emergencia, por lo tanto la posibilidad de intervenir militarmente la ciudad de Cajamarca y poder reprimir y encarcelar sin razones a los dirigentes de la huelga y el movimiento. Finalmente, el presidente Humala declaró ambiguamente que “es importante defender los recursos de las comunidades pero también las actividades productivas”. Ya no quedaban dudas para nadie, Ollanta Humala estaba más cerca del gran capital post-colonial que del agricultor, la comunidad y el medio ambiente. De aquel individuo que durante su campaña presidencial había abiertamente criticado a Newmont parecía ya no quedar nada. Ahora se espera el informe que empresas extranjeras realizan para medir el “impacto ecológico” (dicho informe debe ser subvencionado por Newmont razón por la cual conocemos de antemano el resultado).

¿Quién es Ollanta Humala?

Un presidente que utiliza las redes sociales como Tweeter y Facebook para interactuar con la ciudadanía en lugar de dirigirse directamente a ella como lo hizo cuando fue candidato. Un militar golpista de discurso nacionalista que se convierte en un firme defensor del capital extranjero en su peor expresión, es decir, expoliador, clientelista y cínico. Un presidente que reivindica el camino de Lula da Silva y se alinea con los políticos de la izquierda latinoamericana (recordemos su gira a Venezuela y Cuba) pero que cena con los reyes de España y un recién electo Mariano Rajoy. Un presidente que no duda en alabar la democracia pero que se rodea cada vez más de militares (su segundo primer ministro es un ex-militar de conocida obediencia a sus superiores e ideas obtusas y tajantes). Mientras tanto diarios como “Perú21” y “El Comercio” y canales de televisión como “América” y “Canal N”, todos propiedad de la patricia familia Miró-Quesada, han dejado de atacarlo para señalara que los inversionistas extranjeros “recuperan” la confianza en la economía peruana (como si eso bastara para que como por ensalmo todos nuestros problemas y conflictos desaparecieran). Hay quienes consideran que Ollanta Humala renunció a sus principios, los mismos principios que hicieron verlo como un político histórico por ser el primer político de izquierda en ser elegido, en un conservador Perú, democráticamente como presidente. Hay quienes consideran, por el contrario, que Ollanta Humala no tiene más bandera política o ideológica que la del oportunismo, un oportunismo que en ocasiones se puede vestir de pragmatismo. Entre el oportunismo y el pragmatismo le tocará resolverse algún día y, por lo tanto, darle respuesta a la pregunta que intriga y preocupa a muchos peruanos. ¿Quién es Ollanta Humala?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

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Rebelion. El premio de la vergüenza a la banca Barclays y a la minera brasileña Vale

Rebelion. El premio de la vergüenza a la banca Barclays y a la minera brasileña Vale.

 

Cerca de 90 mil personas de la sociedad civil planetaria vota contra multinacionales inhumanas
El premio de la vergüenza a la banca Barclays y a la minera brasileña Vale
El Ojo Crítico sobre Davos (Public Eye) otorgó su galardón anual. Más de 88 mil votantes del mundo entero. Se contabilizan millones de víctimas de ambas trasnacionales
El “Public Eye Awards 2012” (Premio del Ojo Público sobre Davos) fue otorgado a dos empresas multinacionales en el marco de las movilizaciones anti Davos: la Barclays británica y la Vale brasilera. El premio-sanción anunciado este viernes 27 por la Declaración de Berna y Greenpeace Suiza, dos importantes organizaciones no gubernamentales helvéticas que lo patrocinan, sanciona la decisión de un Jurado Internacional y de la consulta por Internet. Mientras la Banca británica Barclays se alza con el Premio del Jurado, la presea del Público para la Vale fue el resultado del voto en línea de más de 88 mil personas del mundo entero que se pronunciaron por Internet.

La banca Barclays, según las organizaciones que otorgaron el Galardón de la Vergüenza, “realiza enormes beneficios aprovechándose del sufrimiento de las poblaciones más pobres, especulando con el alza del precio de las materias primas alimenticias”.

Solo en el segundo semestre del 2010, 44 millones de personas en todo el mundo se encontraron en una situación de extrema pobreza a partir de la especulación de los alimentos. Las mujeres de los países del Sur son las más duramente afectadas por este mecanismo, subrayan los promotores del “Eye Public Awards”

La Vale, que recibió el voto sanción de 25.041 personas (sobre los 88 mil votantes en línea) es seguida muy de cerca por la japonesa Tepco y la sud coreana Samsung.

Vale es el segundo grupo minero y el primer productor de hierro del mundo. Sus 60 años de historia han estado marcados por la violación de los derechos humanos, por las condiciones laborales inaceptables vividas por sus trabajadores y la sobre-explotación de la naturaleza. Dicha empresa brasilera participa actualmente en la construcción de la represa Belo Monte en la Amazonia.

La realización de dicho proyecto, según la Declaración de Berna y Greenpeace Suiza, va a obligar a cerca de 40 mil personas a abandonar sus lugares de vida, sin ningún tipo de consulta previa y sin recibir ningún tipo de compensación.

En dicha región, el 80 % de los ríos serán desviados por el dique en construcción, inundando una enorme superficie con consecuencias desastrosas para las poblaciones indígenas y el ecosistema.

Desde hace varios años, las dos organizaciones que otorgan el premio “Public Eye” exigen que se impongan reglas obligatorias a las multinacionales para que éstas asuman sus responsabilidades sociales y ambientales.

Esta exigencia es asumida desde noviembre pasado por la Campaña “Derecho sin Fronteras”, promovida por 50 ONG de cooperación, de derechos humanos, sindicatos e iglesias suizas. Busca imponer medidas jurídicas obligatorias para exigir a las multinacionales con sede en Suiza respeten los derechos humanos y ambientales en el Sur según las leyes y exigencias del país de origen.

El profesor de economía estadounidense Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, invitado de honor del Ojo Público sobre Davos, reconoció que gracias esta nominación, pudieron ser identificadas algunas de las peores empresas irresponsables del año pasado.

Sin embargo, agregó, no es suficiente constatar los errores de ciertas prácticas en materia de condiciones de trabajo y medio ambiente. “Necesitamos mejorías sistémicas: incitar a la creación de estructuras, de marcos legales y aumentar, en tanto ciudadanos del mundo, nuestras expectativas y exigencias hacia las empresas”. “…Sólo a partir de entonces podremos vivir en un mundo donde las prácticas de comercio durable y justo constituyan la norma y no la excepción”, puntualizó Stiglitz.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

infância atrás das grades

infância atrás das grades.

Lições tiradas do passado

DEPUTADA SENTIU NA PELE DRAMA DE CONVIVER COM A MÃE ATÉ OS TRÊS ANOS EM UM PRESÍDIO, MAS SUPEROU AS DIFICULDADES E É AUTORA DA LEI QUE PREVÊ DIREITOS PARA AS PRESAS E SEUS FILHOS

Maria Clara Prates e Alessandra Mello

A deputada federal Fátima Pelaes (PMDB-AP), autora da Lei 11.942, de 2009 – que determina a instalação de berçário, nas unidades prisionais, em condições adequadas para amamentação e creche para a convivência das presas com filhos até eles completarem 6 anos –, viveu na pele a experiência de ser criada até os 3 anos em um presídio do Amapá. A mãe, acusada de matar o marido ao descobrir um caso de infidelidade, e quando já cumpria pena, engravidou da filha mais nova. Na cadeia, ela conviveu ainda com a irmã, que era também criança.

                                                                                                                   SAULO CRUZ/AGENCIA CAMARA


“Tenho poucas lembranças da prisão, porque vivíamos na verdade em uma casa, mas posso dizer que foi um período muito rico para mim. Aprendi a superar as dificuldades”, conta. Apesar disso, Fátima Pelaes afirma que a proposta da lei não foi em razão de sua experiência pessoal, mas atende uma reivindicação do movimento de mulheres do Brasil, uma vez que nunca foi construído no Brasil um presídio pensando nas necessidades da população carcerária feminina e seus filhos, que têm, de acordo com a Constituição, direito à amamentação e creche.

Dois anos depois de sancionada pelo ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT), a legislação não teve a força de alterar a realidade das crianças encarceradas com suas mães – conforme revela esta série de reportagens –, muitas submetidas a condições subumanas, em berçários improvisados. Ainda assim, Fátima Pelaes – socióloga que está em seu quinto mandato consecutivo – defende a importância da lei.

Ela afirma que o Brasil está assistindo a um aumento de 30% da população carcerária feminina, sendo que a maioria das mães presas não tem com quem deixar os bebês. Um crescimento superior ao da população masculina. “O Estado não pode fazer de conta que não vê essas crianças. Não há nada melhor do que o amor materno. O Estado, então, deve garantir vida digna a todos.” Para a deputada, as discrepâncias na assistência de mães e seus filhos nos presídios não deve servir de argumento para alterar a legislação. Ele acredita que o necessário agora é cobrar o seu cumprimento.

Autorização A promotora de Justiça de Minas, Vanessa Fusco Nogueira Simões, doutora pela Universidad de Barcelona (Espanha), com a tese Filhos do cárcere: limites e possibilidades de garantir os direitos fundamentais das crianças no âmbito das prisões femininas no Brasil, defende algumas alterações na legislação para que, de fato, os direitos das crianças sejam garantidos. Entre elas, sugere que o tempo de permanência das crianças nos presídios seja determinado por autorização judicial e, não como ocorre hoje, que é uma prerrogativa das direções das penitenciárias.

Alguns presídios do país só permitem crianças durante o período de amamentação, ou seja, seis meses, como em Brasília. Em Curitiba (PR), alguns filhos puderam conviver com as mães até os 6 anos. Depois de visitar dois presídios – a Colônia Penal Bom Pastor, em Recife (PE), e o Centro de Referência à Mulher Privada de Liberdade, em Vespasiano (Grande BH) –, Vanessa afirma que os diretores das unidades detêm o poder de determinar o tempo de convivência, o que deveria ser estabelecido pela Justiça, de acordo com o que é oferecido pelo presídio as condenadas e seus filhos.

Outra constatação da promotora é a necessidade de haver uma equipe multidisciplinar nos presídios para promover a separação da mãe e filho antes de vencido o tempo de convivência. “Essas crianças são privadas da convivência com a família da mãe. Nasceram e viveram em um presídio e só conhecem o universo feminino. Quando têm de sair da penitenciária, o Estado localiza um parente, as entregam, e elas saem berrando. Não há um processo de separação.

Em Vespasiano, no mês passado, uma menina foi tirada da mãe sem qualquer preparação prévia, segundo a própria detenta. Na verdade, o Conselho Nacional de Política Criminal e Penitenciária baixou a Resolução 3, de julho de 2009, estabelecendo critérios para o processo de separação, que deve ocorrer a partir de 1 ano e 6 meses da criança. Foi solenemente ignorada no país.

Resolução 3

O texto do Conselho Nacional de Política Criminal e Penitenciária, publicado em julho de 2009, determina que:

– Deve ser garantida a permanência de crianças no mínimo até um 1 e 6 meses para os filhos encarceradas junto às mães.
– Após a criança completar 1 ano e 6 meses deve ser iniciado o processo gradual de separação, que pode durar até seis meses, devendo ser elaboradas etapas conforme quadro psicossocial da família, considerando: a presença na unidade penal durante maior tempo do novo responsável pela guarda junto da criança; a visita da criança ao novo lar; o período de tempo semanal equivalente de permanência no novo lar e junto à mãe na prisão, e visitas da criança por período prolongado à mãe. 

Futuros filhos do cárcere

Marcionila Teixeira

Recife – No maior presídio para mulheres de Pernambuco, a Colônia Penal Feminina do Recife, o futuro já se faz presente ainda no útero materno. Lá, 16 das 29 gestantes do sistema prisional do estado esperam o julgamento e o dia do parto em uma cela dita “especial”, onde, na realidade, só caberia a metade delas. A situação deve piorar. Outras esperam a confirmação da gravidez. Com o resultado dos testes positivos, seguirão para o mesmo espaço quente e desconfortável. A unidade, considerada a mais equipada de Pernambuco para mulheres encarceradas e seus filhos, só tem um ginecologista – que não dá conta da demanda de 694 mulheres – e carece de um obstetra. Apesar das vagas abertas pelo governo estadual, os especialistas não se interessam em trabalhar no sistema penitenciário.

Na Colônia Penal, as grávidas esperam por um destino sem muitas surpresas, como revelam os depoimentos colhidos pelo Estado de Minas nesta última reportagem da série. Da cela apertada partirão com os recém-nascidos para o berçário, um anexo erguido há quatro anos, depois de muita polêmica. Antes da obra, as crianças conviviam com as mães e outras presas nas celas, em meio a brigas, drogas e demais situações comuns ao sistema penitenciário. O início da reviravolta se deu quando o juiz Abner Apolinário, por meio de portaria, considerou a situação cruel e desrespeitosa aos direitos da criança. Mandou todos os meninos e meninas para casa. Houve até princípio de rebelião na unidade, logo contida, com a promessa de volta dos “pequenos”. Só então o projeto de berçário começou a frutificar.

No Recife, a Lei 11.942, de maio de 2009, que trata dos direitos da gestante presa e de seus filhos, ainda não é fielmente cumprida. O documento garante à detenta grávida e parturiente uma seção dedicada apenas a ela. Também é assegurado o acompanhamento médico, “principalmente no pré-natal e no pós-parto”, diz um trecho do texto. “A cela das grávidas está superlotada”, reconhece uma psicóloga da unidade. Na visita, a equipe de reportagem é proibida de conhecer o espaço dedicado às gestantes presas. Naquele momento, uma tarde quente de terça-feira, apenas o berçário poderia ser visitado.

Somente bebês com no máximo 6 meses e as mães podem continuar no local. Ventiladores e grades dominam o ambiente. O mofo enfeia paredes com pinturas que remetem a temas infantis. “Trabalho aqui há uma década e antes a colônia era pior. Conheci uma menina de 3 anos que vivia na cela com a mãe e chorava se não fosse chamada na contagem feita diariamente com as presas. Era como se ela fosse uma delas”, lembra a chefe interina da colônia, Ana Carla Lima. Atualmente sete mães com seus bebês ocupam o espaço.

ANGÚSTIA
As histórias tristes são muitas. A técnica de enfermagem Valéria Pereira Trindade, 38 anos, diz não ter alternativa. Já entrou com recurso no Ministério Público de Pernambuco (MPPE) para ficar com a filha de 6 meses por mais um semestre na prisão. “Meu marido é taxista, não tem como ficar com a menina. Ainda não arrumei com quem deixá-la. Meus pais morreram e minha irmã cuida de outra irmã, que é deficiente”, lamenta Valéria, presa por acusação de furto. O pedido está em análise no MPPE. Enquanto isso, o dia da despedida se aproxima e a angústia toma conta das noites da detenta. “Sinto uma dor no peito e penso logo em voltar a usar drogas. Não queria isso.” A Lei 11.942 também prevê a construção de creches anexas às unidades penais para meninos e meninas maiores de 6 meses e menores de 7 anos, que não tenham outra forma de amparo. Mas essa realidade ainda não faz parte do cenário do estado.

Apesar dos avanços obtidos em quatro anos, o berçário carece de produtos básicos, como medicações para bebês e leite para as crianças que não podem ser amamentadas porque as mães têm HIV. Esses produtos e fraldas costumam ser doados por voluntários, pois, segundo o governo estadual, não integram a lista da rede básica de remédios. A situação é amenizada pela visita de um pediatra duas vezes por semana.

O encontro conjugal das mulheres com os maridos não ocorre na colônia. A justificativa é falta de infraestrutura. Se o marido também é presidiário, a direção alega que não tem segurança para receber detentos. Se está solto, a justificativa é de que não há quem fique com o bebê. Eva (nome fictício), de 22, cujo companheiro também está preso, lamenta: “Meu marido só conhece nosso filho por foto. Também só falo com ele por carta”.

Raio X

745
é a capacidade total das unidades penais femininas de Pernambuco

1.622
presas, sendo 29 grávidas

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infância atrás das grades

infância atrás das grades.

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Drama sem fronteira

BRASIL TEM 815 PRESIDIÁRIAS ESTRANGEIRAS. SEM CONTATO COM A FAMÍLIA, ELAS VIVEM EM TOTAL ABANDONO E AQUELAS QUE SÃO MÃES AINDA COPRREM O RISCO DE PERDER OS FILHOS PARA O ESTADO

Maria Clara Prates e Alessandra Mello


Viver sem liberdade e longe da pátria endurece ainda mais a sentença de condenação aplicada às mães bolivianas S.P., de 19 anos, e M.B., de 21, presas no Brasil por tráfico de drogas. Elas embalam seus bebês no berçário insalubre da Penitenciária Feminina Ana Maria do Couto May, em Várzea Grande, Região Metropolitana de Cuiabá (MT), e não veem saída digna para os filhos, a não ser entregá-los à guarda do Estado brasileiro.

                                                                                                                         BETO NOVAES/EM/DA PRESS

Nem a falta de conforto do espaço oferecido a ela na penitenciária ou a grade na janela tiram de M.B. os momentos de ternura ao lado do filho

M.B. tem traços indígenas e um corpo que não deixou a adolescência para trás. Ela não desgruda do filho de 1 ano e 5 meses, que herdou os olhos puxados dos descendentes bolivianos. Quando foi presa em Cáceres (MT), fronteira com a Bolívia, ele tinha 3 meses. Depois de algumas tentativas bem-sucedidas de trazer droga de sua cidade, San Matias, para o Mato Grosso, para ganhar R$ 1 mil, foi descoberta. Já estava sozinha, porque o companheiro foi preso meses antes, também por tráfico, e acabou conhecendo o sentido real da palavra abandono.

Com a família toda morando em San Matias, M.B. se desespera com a possibilidade de entregar o filho ao conselho tutelar de Cuiabá, pois não conseguiu contato com os parentes na Bolívia. “É meu único filho, não vou suportar me separar dele. Não tenho ninguém no Brasil e não sei o que fazer”, diz com olhos marejados.

Na penitenciária de Várzea Grande, mãe condenada pode ficar com o filho até que ele completar 2 anos. O menino de M.B. tem mais sete meses de convivência com ela. Presa desde outubro de 2010, não foi julgada. Sem sentença, ela não tem nem como sonhar com dias melhores. A mulher divide o quarto com outras seis presas, mas a falta de espaço e de berços não a impede de derramar ternura enquanto troca a fralda do pequeno. Dia após dia, evita pensar em separação, que ocorre sem acompanhamento de profissional qualificado. As crianças também não têm tempo de convivência com o novo núcleo familiar antes da saída do presídio.

Bem mais tímida e arredia, S.P. evita falar de sua vida. Com ela está o filho, de 8 meses, que tinha 1 mês quando ela foi presa também em Cáceres. Um dos poucos momentos em que ela sorri é quando  está ao lado do bebê, deixando à mostra os dois dentes de ouro. S.P. vivia em San Ignacio, na Bolívia, e transportava, de ônibus, droga para o Brasil. Ela conta que o marido é trabalhador brasileiro. Eles se conheceram quando ele era trocador de um ônibus da linha San Ignácio-Cáceres.
“Meu marido chegou a ser preso, mas foi solto. Além deste bebê, tenho dois filhos que ficam com a família. Sonho sair daqui o mais rápido possível”, diz. A hipótese de se separar da criança nem passa pela cabeça dela, que acredita poder ser beneficiada por medida judicial com autorização para cumprimento de pena em prisão domiciliar. “Tenho um irmão em Cáceres e poderia ficar com ele, mas a legislação brasileira impede que o benefício seja concedido às mães estrangeiras.”

MULAS Segundo dados do Departamento Penitenciário Nacional do Ministério da Justiça, há 815 estrangeiras em penitenciárias brasileiras e a maioria, 187, é boliviana. As sul-africanas vêm em segundo lugar, seguidas das paraguaias. A advogada criminalista Maíra Fernandes, do Comitê Latino-Americano e do Caribe para a Defesa dos Direitos da Mulher, confirma que a maior parte das estrangeiras encarceradas responde por tráfico internacional, mas elas atuam apenas como mulas, ou seja, transportadoras de drogas. Para Maíra, elas entram no crime por causa da dificuldade financeira. E como estão fora do país natal, não chegam nem sequer a avisar os parentes e sofrem com o abandono no Brasil.

“Isso é sério. As presas estrangeiras não podem fazer ligações internacionais e nem sempre conseguem enviar correspondência. Muitas passam toda a pena sem contato com a família, que fica sem saber o que houve com a mulher que, misteriosamente, desapareceu.” A advogada destaca que, para piorar, os processos de extradição e expulsão consomem longo tempo na burocracia estatal. “Além disso, consulados omissos, sobretudo de países africanos, não procuram contribuir com o Estado brasileiro no apoio às presas estrangeiras, como na busca de contato com a família e até mesmo na expulsão, com custeio da passagem, transferência da execução da pena, entre outros.”

Segundo Maíra, nas oportunidades em que conversou com as estrangeiras, a maioria demonstrou quer quer é voltar para casa e receber notícias dos filhos e da família que deixou para trás. “Uma delas conseguiu contato com vizinhos algum tempo depois da prisão e foi o suficiente para saber que seu filho havia sido enviado a um abrigo. Ela contou isso chorando e sem mostrar esperança de reencontrá-lo.”

Solidão, a companheira de cela

POUCAS FAMÍLIAS TÊM CONDIÇÕES FINANCEIRAS PARA VISITAR AS MÃES ENCARCERADAS. HÁ QUEM ENFRENTE HORAS DE VIAGEM EM ÔNIBUS PARA VER FILHAS E NETOS, MESMO QUE POR INSTANTES

Maria Clara Prates e Luiz ribeiro

A angústia de ter parte da família entre muros e ferros não é exclusividade das mulheres. Numa manhã chuvosa e fria de domingo, C.F., de 61 anos, esperava na porta do Centro de Referência à Gestante Privada de Liberdade, em Vespasiano, Região Metropolitana de Belo Horizonte, sua vez de visitar a filha C., de 33, condenada por tráfico de drogas, ao lado da neta, de 2 anos. C.F., agarrado ao bolo preferido da filha, parecia indiferente à chuva fina e insistente. Ele viajou durante 10 horas, desde Ribeirão Preto (SP), e voltaria no mesmo dia, às 22h, para não perder o serviço na segunda-feira. É pintor em São Paulo e pai de outros dois filhos. “Apenas C. escolheu o caminho errado.” C.F. é de poucas palavras e o corpo franzino mostra que tem vida dura de trabalhador e não esconde a tristeza por ter a filha e a neta presas, drama de centenas de mulheres e crianças, como mostra o Estado de Minas, desde domingo, nesta série de reportagens.


BETO NOVAES/EM/DA PRESS


Detenta grávida de 8 meses na Penitenciária Feminina Ana Maria do Couto May

C.F. era o primeiro da fila e pretendia ficar ao lado da neta até o fim da visita, às 16h. Parecia suportar tudo com resignação. Mas bastava perguntar o que ele sentia diante do destino da filha e neta para fazê-lo chorar. E chorou como homem, em silêncio, mas as lágrimas desabaram sem controle. Em seguida, emudeceu. Foi socorrido pela abertura do grosso portão de ferro batido. A guarda, de pouca conversa, exigiu até mesmo a máquina fotográfica para evitar que sua imagem fosse veiculada. C.F. foi embora, sem olhar para trás.

O pintor é uma exceção. Muitas das mães condenadas, além da falta de liberdade, são punidas com a solidão. O último levantamento do Sistema Integrado de Informações Penitenciárias (InfoPen), do Ministério da Justiça, de abril, mostra que 41,8% da população carcerária feminina do Brasil são do interior ou da zona rural. Uma realidade estampada na fila da visita naquele domingo, na qual apenas três pessoas, além de C.F., esperavam para ver suas parentes. Um contraste, considerando que o centro abriga 60 mães e nove gestantes.

O abandono se repete em Cuiabá (MT). Lá, a grande maioria das mães condenadas vem de cidades do interior, escolhidas como rota do tráfico de drogas por organizações criminosas. Outras, de regiões mais longe, como Manaus (AM), e países vizinhos (Bolívia e Paraguai). M.G.N.L., de 23, exibe uma barriga de oito meses e um abandono de mais de um ano. Ela engravidou no presídio, depois de uma visita íntima, quando o marido ainda ia vê-la. Ela conta que, quando ele soube do nascimento do filho, não voltou. Desde então, convive com uma pesada solidão. Com olhos infantis, conta que a mãe cuida de um casal de filhos, mas a família vive no Alto Araguaia, a 800 quilômetros de Cuiabá. M. se desespera porque já cumpriu a pena de dois anos por tráfico de drogas e continua atrás as grades. “Não quero meu filho aqui. Vejo o estresse das crianças que vivem neste lugar. Elas choram demais e não têm acompanhamento. O dia de visita, que poderia ser uma alegria, é pior, porque eles fecham o portão de ferro da única sala vazia onde as crianças passam o dia. O calor se torna insuportável”, diz.

REVISTA ÍNTIMA O drama dos parentes para visitar as mães detentas se repete em cadeias de Minas Gerais. A dificuldade é a mesma no Presídio Alvorada, em Montes Claros, Norte do estado, que recebe presas de outros municípios da região. Cumprindo o destino de outras mães, boa parte delas não recebe visitas por causa da falta de dinheiro para os deslocamentos. “Minha mãe e meu irmão demoram a me visitar porque não têm como pagar passagem”, conta M.M., mãe de dois filhos que estão com a família. Para o reencontro, os parentes são expostos a uma rigorosa revista. Os objetos pessoais são colocados em sacos plásticos, que são amarrados à cerca da entrada da prisão, por falta de armários apropriados. Antes de chegar ao interior do presídio, as mulheres são levadas a uma sala e submetidas aos procedimentos. Por falta de equipamentos de raio X e detectores de metal, têm que tirar a roupa. Se houver alguma suspeita, pode ser feita até uma busca mais íntima. Na saída, tudo se repete.

“É humilhante. Para mim, é a pior coisa do mundo”, reclama a vendedora Geralda (nome fictício), mãe de M. F., de 23, presa há três meses por tráfico de drogas. M. F. é mãe da menina C., de 3, que fica com a avó. Ela conta que não deixa a filha a visitá-la exatamente por causa do rigor na revista. “Tenho medo que a criança fique traumatizada”, afirma Geralda. O pai da menina está preso no Presídio Regional de Montes Claros. A vendedora reclama da demora na abertura da porta da cadeia. “Já fiquei até três horas esperando.”

Outra reclamação é não poder levar alimento. Os visitantes são recebidos no pátio interno, onde não há cobertura. Por isso, de vez em quando, os parentes conversam com as detentas debaixo de chuva, como ocorreu no dia que o EM esteve no presídio. Geralda é a única parente que visita M. F. O pai da detenta, um motorista de caminhão, não se conforma com o fato de a filha ter se envolvido com o crime e nunca a visitou. “Ele diz que cadeia não é lugar para a gente ir. De fato, é ruim mesmo. Só vou lá por causa da minha filha. É muito sofrimento”, lamenta Geralda.

EU VI

Centro de Reeducação Feminino (CRF), em Ananindeua, Região Metropolitana de Belém (PA)

“No momento em que me distraí com uma criança perto da porta da penitenciária, Patrícia Souza Freitas viu a equipe do EM e me chamou para dar o seu relato. “Além da dificuldade e do sofrimento de ver a mãe atrás das grades, esses meninos ainda passam pela humilhação de tirar a roupa. Eles revistam tudo, tiram até a fralda dos bebês para ver se tem drogas ou celular nas partes íntimas.” Patrícia levava a sobrinha, L.F.S., de 2 anos, para ver a mãe. A menina, que teve de largar o peito aos 5 meses de vida, passa pela constrangedora revista todas as sextas-feiras. Se isso já é difícil para um adulto, como deve ser para as meninas? Lembrei-me de conversas com algumas crianças antes de entrarem na penitenciária. Elas me contaram como é feita a revista nas sacolas, como eles reviram a comida ou abrem os produtos de higiene pessoal. Mas, talvez por vergonha, elas não contaram que tinham de tirar a roupa para ver a mãe.” (Alice Maciel) 

Nas amarras da Justiça

MÃE E AVÓ QUEREM TIRAR BEBÊ DE 9 MESES DE PRESÍDIO, QUE TEM RIGOROSAS RESTRIÇÕES, MAS ESBARRAM NA FALTA DE INFORMAÇÃO E NA MOROSIDADE DO PROCESSO DE TRANSFERÊNCIA DE GUARDA

Alessandra Mello, Maria Clara Prates e Alice Maciel


A maior tristeza da dona de casa Beatriz Barbosa de Souza, de 39 anos, é ver o neto privado de coisas corriqueiras, aparentemente banais, mas motivo de enorme alegria para crianças. “Ele não sabe o que é um cachorro de verdade. Dá dó porque todo neném gosta de bicho. Também não tem brinquedinho, nada para fazer ou se divertir. Ele chora muito, vive irritado e deu para bater com a cabeça na parede”, lamenta Beatriz. O neto I., de 9 meses, vive encarcerado com a mãe, J.B., de 20, no Centro de Referência à Gestante Privada de Liberdade, em Vespasiano, na Região Metropolitana de BH e seu drama abre a segunda parte da série de reportagens do Estado de Minas sobre crianças que vivem em prisões.

CRISTINA HORTA/EM/D.A PRESS

Beatriz Barbosa de Souza não concorda com a condenação da filha e pensa em levar a neta, V., ao psicólogo

I. nasceu na Maternidade Sofia Feldman e assim que a mãe teve alta foi para a penitenciária com ela. Não vive em uma cela, mas a ausência de grades não faz muita diferença. O ambiente, com agentes penitenciários por todos os lados, e as restrições impostas pela direção do presídio não deixam dúvida: ele vive preso. Por isso, mãe e avó o querem fora dali. Mas não sabem o que fazer para tirá-lo. Beatriz disse que I. só poderá sair com 2 anos. “Mas minha menina quer que eu o tire o mais rápido possível.” A direção do centro não permite a parentes levar brinquedos no “jumbo”, como é chamado o pacote com os itens autorizados a entrar no presídio. A única diversão dos pequenos encarcerados é uma TV pendurada na parede de uma sala vazia, batizada com o pomposo nome de brinquedoteca,

A falta de atividades, segundo Beatriz, deixa o neto nervoso. “Acho que quando ele sair de lá vou ter de levá-lo a um psicólogo. Parece que a criança também está respondendo por um crime”, diz, enquanto procura em uma agenda o número do processo que pode tirá-lo das grades. O número identifica um processo de transferência da guarda de I. em tramitação no Fórum de Vespasiano, mas não há advogado cadastrado e a família não sabe a quem recorrer para se informar sobre andamento do caso, além de não ter noção do trâmite jurídico. “Minha filha disse que já assinou uns papéis”, conta Beatriz, que também cuida de V., filha do primeiro casamento de J., e paga as contas da família com a pensão que recebe desde que parou de trabalhar como faxineira por problemas de saúde.

Medo é consequência

MENINA DE 3 ANOS NÃO ENTENDE BEM O QUE HOUVE COM A MÃE, CHORA TODOS OS DIAS POR FALTA DE COLO E NÃO PODE VER POLÍCIA, POIS TEME VER A AVÓ, COM QUEM VIVE, TAMBÉM PRESA

Com 3 anos, V. não tem noção da situação em que a mãe se encontra, mas sabe que alguma coisa está errada. A explicação dada pela avó de que J. está internada em um hospital e que logo terá alta não convence e a menina chora todos os dias querendo o colo da mãe, presa há pouco mais de um ano. Desde que J.B. foi encarcerada, a filha dorme agarrada à avó na mesma cama e fica assustada quando cruza com a polícia. Nos fins de semana em que visita a mãe, chega amedrontada à penitenciária. “Ela tem medo que a polícia também prenda a gente. Ela não entende também porquê o irmão pode ficar com a mãe e ela não”, conta a avó, inconsolável com a pena aplicada à filha, presa quando estava grávida de quatro meses de I.

Beatriz alega que houve falhas na condução do processo que condenou sua “menina” a 20 anos de prisão por tráfico de drogas. “Vão deixar ela presa quase o tempo que teve de vida. Acho uma injustiça. Ela nunca foi traficante. Tinha bons antecedentes, trabalhava vendendo doces, cuidava muito bem da filha. Ela se envolveu com uma pessoa que andava nessa vida, mas não tinha nada a ver com isso. Claro que alguma pena ela tem de pagar, porque quem anda com porco, farelo come, mas não por tráfico. Tinha que ser só por associação ao tráfico, que tem pena menor.”

O namorado de J.B. foi preso por tráfico de drogas em Betim, na Grande BH. Apesar da pouca idade, , ele é apontado pela polícia como um dos chefes do tráfico na região de Contagem. Diego Zacarias Filho, de apenas 21 anos, foi preso com 68 quilos de maconha, quase um quilo de cocaína, além de armas e munições de uso restrito das Forças Armadas. Ele foi detido quando saia de sua casa com J.B., com quem namorava há cerca de seis meses. Assim que percebeu o cerco policial tentou fugir. Pulou o muro de uma casa e chegou a fazer uma senhora de refém com uma faca de cozinha. O caso foi notícia em telejornais Da sua casa, em Contagem, Beatriz acompanhou caso pela TV. Só não tinha noção da reviravolta que aquela notícia provocaria na vida de sua família.

CRISTINA HORTA/EM/D.A PRESS

“Não quero meu filho preso”

“Fui presa quando estava grávida de seis meses. Caí ao lado de meu namorado, quando descobriram que ele vendia drogas. Estou condenada a 15 anos e seis meses de prisão. A gente já recorreu da sentença. Meu filho tem apenas 9 meses e não quero vê-lo completar 2 anos nesse lugar para entregá-lo à minha mãe. Quero que ele viva a vida dele. Ter a oportunidade de oferecer carinho a ele é muito importante, mas é preciso pensar primeiro no bem-estar da criança. Em alguns momentos, ele fica nervoso, chora, se irrita. Aqui não há atendimento adequado para uma criança nesta fase. Para passar meu tempo, trabalho na oficina de tapete, mas ele não tem nada para fazer.”

J.B., de 20 anos, com o filho I., de 9 meses

Entre o céu e o inferno

CRIANÇAS DE ATÉ 6 ANOS VIVEM QUASE DENTRO DA NORMALIDADE EM PRESÍDIO DO PARANÁ, ENQUANTO BEBÊS SEM BERÇO E SEM BANHO DE SOL DIVIDEM CELAS APERTADAS COM AS MÃES

Maria Clara Prates


Enviada especial a Curitiba e Piraquara (PR)

Uma veste macacão cor de rosa; a outra, um lilás suave. Uma se chama Francis e a irmã, Francineide (nomes fictícios). São gêmeas, têm apenas um mês de vida, corpos frágeis e dividem o berço. Com tão pouco tempo de vida, já têm um pesado fardo a carregar. Encarceradas na Penitenciária Feminina de Piraquara, Região Metropolitana de Curitiba (PR), com a mãe S. D., de 33 – uma mulher sofrida, de traços indígenas, sem alguns dentes e soropositiva –, elas ainda não foram submetidas a exames para se saber se herdaram o vírus HIV. E pior. Não há data prevista para o teste. Na dúvida, S.D. não amamenta as filhas. Elas se alimentam das mamadeiras preparadas no presídio, incapazes de substituir o leite materno.

S.D. e as crianças estão instaladas em uma cela da Galeria A, onde foi improvisado o berçário para abrigar filhos de até 6 meses de condenadas. A mulher está sozinha na maior delas, mas o espaço se torna minúsculo com tantos beliches. Revelando o improviso reservado aos filhos do cárcere, o berço de Francis e Francineide está junto à parede, sob a única ventilação: duas pequenas janelas basculantes, com grossas grades. Mas o que não cabe ali é a angústia de S.D., presa com o marido em 22 de fevereiro, em Cáceres, cidade usada por traficantes como entreposto de distribuição de drogas no país. Desde então, não teve mais notícias dele e o homem nem sabe dos nascimento das filhas. Está pensando em mandar uma carta, se tiver autorização para isso. Com o peso do mundo sobre as costas, S.D. só consegue repetir, como um mantra, que “a vida está difícil”, que está sozinha e preocupada com as gêmeas”. O único momento de descontração é quando, com orgulho típico de mãe, tem as meninas no colo. Um sorriso tímido surge.

“A VIDA ESTÁ DIFÍCIL, SINTO-ME SOZINHA E ESTOU PREOCUPADA COM AS GÊMEAS”
S.D., de 33 anos, mãe de Francis e Francisco

É mesmo difícil achar graça da vida na Galeria A, onde outras 12 mães e suas crianças dividem o espaço reduzido com mosquitos, grades e falta de estrutura. Sem berço, porque o único foi cedido às gêmeas, os pequenos são acomodados em banheiras de plástico sobre pesados cobertores, cena que lembra Jesus Cristo na manjedoura. Em uma das celas, o beliche toma conta de tudo, resta uma pequena fresta de acesso à privada, colada à cama. Ali, a administração do presídio não permite foto ou registro dos pequenos, que têm a improvisação como companheira inseparável. Não há horário prestabelecido para o passeio ao ar livre. “É quando dá sol”, diz a diretora em exercício, Daniela Fidalgo de Barros, também grávida.

MUNDO MÁGICO

Na Penitenciária Feminina de Piraquara não existe apenas a Galeria A para atender mães condenadas e seus filhos. Ali, duas realidades díspares se esbarram. Para as crianças de 6 meses a 6 anos foi montada uma creche em terreno com árvores generosas, escorregadores, balanços e casinhas de plástico de cores vibrantes. O imóvel lembra uma casa, com um grande varanda. É cercado por telas e a brisa corre sem empecilho. A vida que brota ali fica por conta das mães, algumas exibindo cuidadosa maquiagem nos olhos. É onde têm como brincar, alimentar e submeter os filhos à assistência médica. Às 17h, elas são separadas dos pequenos para passar a noite nas celas

A creche abriga 23 crianças de 6 meses a 2 anos, entre eles o filho de 9 meses de L.M.G.F., de 22, dona de olhos lindos e de duas condenações por roubo. Usuária de crack, ela tentou com o crime sustentar o vício. Caiu nas garras da polícia quando estava grávida de um mês. Deixou para trás outros dois filhos pequenos – de 2 e 6 anos –, o emprego de auxiliar de cozinha e a escola, onde cursava o 4º ano do ensino fundamental. Apostando que o filho não vai se lembrar do período que passou ali, L.M.G.F. não se cansa de agradecer a oportunidade de poder conviver com ele. “Aqui, tenho a chance de crescer com ele, de cuidar de alguém e de valorizar este momento que a vida me oferece”. Diz que nunca cuidou dos outros filhos, hoje sob a guarda da avó, que a visita aos domingos, reunindo a família separada por muros e pelo crime.

A companhia do filho de pouco mais de 1 ano também é considerada fundamental por N. S. L. F., de 21, que aposta na ressocialização. Usuária de drogas, ela passou a traficar para garantir o consumo, que se tornou desenfreado. Em 2009, foi presa e fugiu durante uma rebelião. Mas, depois de conseguir um companheiro e de se engravidar, resolveu se apresentar e cumprir a pena de quatro anos e dois meses. Ela nem pensa em se separar de C. “Vou sofrer, mas o contato com ele me faz repensar os caminhos que escolhi na vida.” Sua beleza desaparece quando lembra da outra filha, de 6, que conhece apenas por foto. “Ela vive com minha sogra em Apurana, porque, com apenas 16 anos, fui presa com drogas.”

Eu vi…

Penitenciária Feminina Piraquara, Região Metropolitana de Curitiba (PR)

BETO NOVAES/EM/D. A PRESS


L.M.G.F. agradece a oportunidade de poder conviver com o bebê de 9 meses, o
que não  teve com os outros dois filhos, hoje aos cuidados da avó

“É impossível falar em paraíso sem liberdade, mas, em comparação com outras prisões do país, a creche do presídio feminino de Curitiba, onde vivem crianças de 6 meses a 6 anos, é uma delícia. O espaço é arborizado, com brinquedos coloridos de plástico. Consultoria médica, mesinhas de desenho e a absoluta ausência de grades dão um ar de normalidade à vida. Pedi para ver onde ficavam alojadas as crianças. A direção fez jogo duro e a cordialidade desapareceu. Sob a alegação de segurança, nossa visita foi vetada e, as fotos, proibidas. Minha insistência terminou vencendo em parte o fraco argumento. Fui autorizada a visitar a famosa Galeria A, mas sem o repórter-fotográfico. Ao entrar, entendi tudo. Vi o inferno. Os bebês ficam com as mães em celas minúsculas, ao lado do banheiro. O maior conforto oferecido são banheiras de plásticos, onde ficam acomodados sob pesados cobertores. O banho de sol, indispensável ao crescimento saudável, só ‘quando dá’, segundo a diretora da unidade, também grávida de oito meses. Outra vez me vi diante do desenho de uma tragédia à brasileira.” (MCP)

BETO NOVAES/EM/D. A PRESS


A companhia do filho de 1 ano pode ajudar N.S.L.F.
 a encontrar novo caminho depois que cumprir pena

Uma voz no tiroteio | Carta Capital

Uma voz no tiroteio | Carta Capital.

Uma voz no tiroteio

Por Daniella Cambaúva

 

Diante da câmera, o porta-voz da Polícia Militar em São Paulo, major Marcelo Soffner, defende o trabalho dos quase 2 mil soldados durante expulsão dos moradores do assentamento Pinheirinho, em São José dos Campos. “A polícia não bate. Se teve problema, foi pontual”, diz. “A polícia é séria e tem como base o respeito aos direitos humanos, a filosofia de polícia comunitária e a gestão pela qualidade. Tudo o que fazemos fazemos com toda a dedicação necessária”, garantia.

O advogado Toninho e o major Marcelo Soffner durnate debate na TV

Ao seu lado, o advogado Antonio Donizete Ferreira, de 54 anos, parece não crer no que houve. Pudera: nos últimos três dias, corria por todos os lados da igreja para onde foram levadas as famílias do assentamento evacuado pelos policiais. Sempre cercado por moradores em busca de orientação.

“O que mais me entristece é ver, de um lado, gente pobre, soldado que é filho de operário, que é pobre, é assalariado, batendo em pobre, que está lutando por um teto. Enquanto o dono, que é o Naji Nahas, um criminoso do colarinho branco, está no seu ar-condicionado, dormindo numa cama King Size, enquanto tem uma criança dormindo no chão lá, com dois meses de idade”.

A fala chega como um torpedo, do qual o major não saberia se desvencilhar. “Quem vê o major falando aqui pensa que a polícia é um bando de freiras que tem na mão um rosário e na outra, uma flor”, completou, sem sinal de exaltação, numa calma que não parece vir de militantes do PSTU – pintados, quase sempre, como radicais e avessos ao diálogo.

Pelo contrário. O diálogo, intermediado pelo jornalista Kenedy Alencar e transmitido pela RedeTV, é mais um de uma série de entrevistas dadas Toninho, como é conhecido, nos últimos três dias, desde que teve início a desocupação.

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A igreja para onde os desalojados foram levados. Foto: Murilo Machado

Horas antes da aparição, com uma camisa verde clara, barba feita, cabelo grisalho e alinhado, ele se misturava a um verdadeiro batalhão de militantes, dirigentes sindicais, vereadores e deputados que ofereciam apoio às famílias desalojadas em São José dos Campos.

Um dos seis advogados de defesa das famílias que viviam no disputado terreno de 1.382.000 m² de propriedade do empresário Naji Nahas, Toninho é daquelas figuras que parece não ficar parado nunca. Nem consegue.

Enquanto circula, uma mulher de 60 anos se apresenta a ele. Diz estar desempregada, sem condições de pagar aluguel, e busca qualquer orientação para resolver seu problema: sua casa já foi demolida e ela nem sabe o que aconteceu com o que estava lá dentro.

O trabalho de Toninho com os moradores do Pinheirinho é voluntário. Para a maioria ali, sabe ele, pagar os honorários para um defensor é algo fora da realidade – uma realidade que hoje tem como prioridade resgatar alimentos e objetos deixados nas casas das quais foram expulsos.

A Igreja Nossa Senhora do Perpétuo Socorro, a algumas quadras da ocupação, abriga desde domingo cerca de mil pessoas que dormem nos bancos de madeira ou em colchões maltrapilhos colocados no chão. Toninho passou uma noite lá.

Objetos se acumulam perto do santuário. Foto: Murilo Machado

O saldo da operação deixou nele quatro marcas de tiros de borracha pelo corpo – o que, lamenta ele, são marcas comuns também entre os desabrigados. Algo que não ocorria “nem na ditadura”. Até o retrovisor de seu carro foi atingido por um tiro.

Toninho diz que tenta sempre evitar confusões ou provocações com os policiais – o que ficou claro no enfrentamento ao vivo, com o major, em transmissão nacional. E critica os “agitadores” que sempre aparecem em manifestações para atrapalhar os diálogos.

Filiado ao PSTU, o Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado, desde sua fundação, em 1994, Toninho hoje é o presidente da legenda em São José dos Campos. Sob a sigla, concorreu sem sucesso à prefeitura da cidade em 2008, na eleição vencida por Eduardo Cury (PSDB). Antes, chegou a militar pelo PT, logo que o partido foi fundado. Fazia parte da corrente de esquerda Convergência Socialista. Deixou a legenda em 1992.

Fora do Pinheirinho, carrega um paletó e uma gravata no banco de trás do carro e tem um escritório que divide com outros advogados: “Eu exerço a profissão, este é meu ganha-pão. Trabalho no meu escritório e atuamos muito bem, modéstia às favas”.

O advogado Toninho, durante maratona para atender os desalojados. Foto: Murilo Machado

A desocupação no Pinheirinho, porém, fez com que ele ficasse ausente do escritório. Mas os colegas de trabalho, garante, são compreensivos. A família também.

A mulher, como ele, é também advogada, também filiada ao PSTU e também esteve no Pinheirinho no domingo. Com orgulho, ele conta que a filha mais velha também seguiu a profissão do pai. As outras duas mais novas ainda são estudantes, e, embora não possam se filiar a partido político, já participam de mobilizações sociais.

Mineiro quase sem sotaque, Toninho nasceu em Guaranésia, perto de São Sebastião do Paraíso, em Minas Gerais, onde ainda moram seus pais. Apesar de ser interrompido a cada três minutos pelo celular, com pedidos de ajuda em meio aos alojamentos, ele tenta manter o humor. “Não conhece Guaranésia? Em Minas, tem duas cidades importantes, Belo Horizonte e Guaranésia, que hoje deve ter uns 20 mil habitantes”.

Ele deixou a pequena cidade e veio a São Paulo em 1977 para estudar e trabalhar. Como tinha concluído apenas o primeiro grau, tentou fazer um curso técnico de eletrônica. “Era caro e difícil. Eu fazia o turno de 48 horas da GM [General Motors]”. Com isso, acabou abandonando temporariamente os estudos.

Os pertences dos moradores se espalham em cobertores maltrapilhos. Foto: Murilo Machado

Em 1979, sua trajetória na militância começou e não parou mais. Sua primeira participação foi na greve geral dos metalúrgicos do ABC convocada por Lula. “Quando o pessoal em São Bernardo entrou em greve, nós entramos em greve aqui na GM também”, conta.

A participação naquela mobilização o levou à sua primeira passagem pela prisão. “Não foi nada demais, tive que ‘tocar piano’, fui fichado, depois liberado”, relata, em tom quase sereno.

Segundo ele, a vida de dirigente sindical o ajudou a continuar os estudos: alguns anos depois, ingressou na Faculdade de Direito da Univap (Universidade do Vale do Paraíba) em São José dos Campos. Depois de terminar o curso, foi aprovado no Exame da OAB (Ordem dos Advogados do Brasil) na primeira vez que fez a prova. “A vida me levou a isso, eu precisava ter uma profissão”.

Conhecido na região devido à militância, Toninho só passou a frequentar o noticiário nacional com o trabalho à frente do assentamento Pinheirinho. Ele contesta até hoje a legalidade da ação, e a forma como foi feita, com a interrupção do diálogo e o desafio às determinações da Justiça Federal.

Sobre seu trabalho como advogado do grupo, ele resume: “É uma emoção a cada dia, uma emoção por ser triste.”

Embora mantenha contato constante com os moradores, sobretudo nos últimos dias, ele não responde quando perguntado qual dos desalojados está hoje em situação mais crítica.

Mas logo entrega: em meio a tantos rostos já conhecidos, uma moradora recebe uma referência especial. “Tem uma senhora que lembra minha mãe. Fico imaginando se minha mãe estivesse ali”.

 

A VERGONHOSA PROGRAMAÇÂO DA REDE GLOBO: BBB

 

 


O olhar de Verissimo sobre o BBB

Que me perdoem os ávidos telespectadores do Big Brother Brasil (BBB), produzido e organizado pela nossa distinta Rede Globo, mas conseguimos chegar ao fundo do poço. A nova edição do BBB é uma síntese do que há de pior na TV brasileira. Chega a ser difícil encontrar as palavras adequadas para qualificar tamanho atentado à nossa modesta inteligência.

Dizem que Roma, um dos maiores impérios que o mundo conheceu, teve seu fim marcado pela depravação dos valores morais do seu povo, principalmente pela banalização do sexo. O BBB  é a pura e suprema banalização do sexo.

Luis Fernando Veríssimo
É cronista e escritor brasileiro
Impossível assistir ver este programa ao lado dos filhos. Gays, lésbicas, heteros…todos na mesma casa, a casa dos “heróis”, como são chamados por Pedro Bial. Não tenho nada contra gays, acho que cada um faz da vida o que quer, mas sou contra safadeza ao vivo na TV, seja entre homossexuais ou heterossexuais. O BBB  é a realidade em busca do IBOPE.

Veja como Pedro Bial tratou os participantes do BBB . Ele prometeu um “zoológico humano divertido” . Não sei se será divertido, mas parece bem variado na sua mistura de clichês e figuras típicas.

Pergunto-me, por exemplo, como um jornalista, documentarista e escritor como Pedro Bial que, faça-se justiça, cobriu a Queda do Muro de Berlim, se submete a ser apresentador de um programa desse nível. Em um e-mail que recebi há pouco tempo, Bial escreve maravilhosamente bem sobre a perda do humorista Bussunda referindo-se à pena de se morrer tão cedo. Eu gostaria de perguntar se ele não pensa que esse programa é a morte da cultura, de valores e princípios, da moral, da ética e da dignidade.

Outro dia, durante o intervalo de uma programação da Globo, um outro repórter acéfalo do BBB disse que, para ganhar o prêmio de um milhão e meio de reais, um Big Brother tem um caminho árduo pela frente, chamando-os de heróis. Caminho árduo? Heróis? São esses nossos exemplos de heróis? Caminho árduo para mim é aquele percorrido por milhões de brasileiros, profissionais da saúde, professores da rede pública (aliás, todos os professores) , carteiros, lixeiros e tantos outros trabalhadores incansáveis que, diariamente, passam horas exercendo suas funções com dedicação, competência e amor e quase sempre são mal remunerados.

Heróis são milhares de brasileiros que sequer tem um prato de comida por dia e um colchão decente para dormir, e conseguem sobreviver a isso todo dia.

Heróis são crianças e adultos que lutam contra doenças complicadíssimas porque não tiveram chance de ter uma vida mais saudável e digna. Heróis são inúmeras pessoas, entidades sociais e beneficentes, Ongs, voluntários, igrejas e hospitais que se dedicam ao cuidado de carentes, doentes e necessitados (vamos lembrar de nossa eterna heroína Zilda Arns).

Heróis são aqueles que, apesar de ganharem um salário mínimo, pagam suas contas, restando apenas dezesseis reais para alimentação, como mostrado em outra reportagem apresentada meses atrás pela própria Rede Globo.

O Big Brother Brasil não é um programa cultural, nem educativo, não acrescenta informações e conhecimentos intelectuais aos telespectadores, nem aos participantes, e não há qualquer outro estímulo como, por exemplo, o incentivo ao esporte, à música, à criatividade ou ao ensino de conceitos como valor, ética, trabalho e moral. São apenas pessoas que se prestam a comer, beber, tomar sol, fofocar, dormir e agir estupidamente para que, ao final do programa, o “escolhido” receba um milhão e meio de reais. E ai vem algum psicólogo de vanguarda e me diz que o BBB ajuda a “entender o comportamento humano”. Ah, tenha dó!!!

Veja o que está por de tra$$$$$$$$$ $$$$$$$ do BBB: José Neumani da Rádio Jovem Pan, fez um cálculo de que se vinte e nove milhões de pessoas ligarem a cada paredão, com o custo da ligação a trinta centavos, a Rede Globo e a Telefônica arrecadam oito milhões e setecentos mil reais. Eu vou repetir: oito milhões e setecentos mil reais a cada paredão.

Já imaginaram quanto poderia ser feito com essa quantia se fosse dedicada a programas de inclusão social, moradia, alimentação, ensino e saúde de muitos brasileiros? (Poderia ser feito mais de 520 casas populares; ou comprar mais de 5.000 computadores)

Essas palavras não são de revolta ou protesto, mas de vergonha e indignação, por ver tamanha aberração ter milhões de telespectadores. Em vez de assistir ao BBB, que tal ler um livro, um poema de Mário Quintana ou de Neruda ou qualquer outra coisa…, ir ao cinema…., estudar… , ouvir boa música…, cuidar das flores e jardins… , telefonar para um amigo… , ·visitar os avós… , pescar…, brincar com as crianças… , namorar… ou simplesmente dormir. Assistir ao BBB é ajudar a Globo a ganhar rios de dinheiro e destruir o que ainda resta dos valores sobre os quais foi construído nossa sociedade.

Esta crônica está sendo divulgada pela internet a milhões de e-mails.

 

NATAL NO CAMPUS

NATAL NO CAMPUS

Epitácio Macário

Quando a tropa invadiu o campus uma nuvem tomou o nascente e cobriu de sombras
a cidade universitária.

A noite tinha começado bela. A lua cheia derramava branda luz azulada
sobre a copa das árvores. Os ipês vestiam-se de folhagem roxa e amarela
fora de época. As cercas vivas que ladeiam os jardins da reitoria
pareciam um tecido de chita. Era dezembro de brisa paulistana.

No
pavilhão central estudantes professores e gente da comunidade
festejavam a posse do território. Alternavam discursos música teatro.
Clowns tropeçavam nas gargalhadas da assistência. Um físico falava da
apropriação da ciência pelas corporações e o aparte foi concedido a um
sociólogo que denunciou os tempos de autoritarismo e guerras. Alunos da
escola de artes e militantes sociais revezavam declamando Drummond
Pessoa Benedetti…

Não que não se desconfiasse mas o
anúncio caiu como chumbo sobre as cabeças. Dos transmissores da rádio
livre instalada no alto do torreão da entrada o locutor falou em voz
pausada e pesarosa: “Amigos estudantes… Companheiros professores…
Lutadores do povo… Com preocupação anunciamos que um comboio militar
acaba de adentrar o campus”.

A fuligem pareceu condensar-se no céu e uma sombra cobriu o campus.
Homens
em formação de três colunas avançaram rumo ao pavilhão acompanhados em
terra por cães farejadores e no alto por atiradores de elite num
helicóptero. No palácio do governo cascatas de luzes resplandeciam numa
festa preparada para a ocasião. O chefe da guarda recebia e transmitia
às autoridades informações precisas sobre a operação “natal no campus”.

A
luz foi cortada e a tropa já iniciava a desocupação quando Maria
estudante de Pedagogia da Terra entrou em trabalho de parto. Ao seu
lado José liderança dos círculos bolivarianos e estudante de
Agronomia bradou: “Compañeros necesito ayuda aquí. Mi hijo va a
nacer”. E exultante arrematou: “que él vienga a vivir con dignidad y
luchar junto a nosotros por la libertad”. Um professor de medicina
rasgou caminho na multidão dirigindo-se ao casal e gritando em tom
imperioso: “Acendam as luzes! Organizem um círculo! Protejam Maria e
José!”.

Lanternas e isqueiros foram acesos formando
imensa ciranda de luzes. Por fora vis a vis com os coturnos formou-se
um tapete de mulheres deitadas ao chão. No centro acalorada discussão
entre o catedrático de medicina residentes estudantes de enfermagem e
duas parteiras do povo que lá estavam. Os gemidos iam e vinham ao ritmo
das contrações.
Um soldado com treinamento em
primeiros socorros desvencilhou-se do escudo e do coldre e correu para
ajudar. Hesitando entre a honra e a obediência o comandante suspendeu a
operação e ordenou a retirada da tropa para os arredores do campus.

Como
num mistério o nevoeiro desfez-se e a lua mostrou-se em toda sua
majestade no centro da esfera celestial. Pendurada no firmamento uma
estrela solitária parecia querer beijar a terra. Do alto do torreão o
fato era transmitido para as comunas urbanas e assentamentos dos
arredores da cidade.

Não tardou para que a noite fria
fosse invadida por caravanas que se dirigiram à cidade universitária. Os
assentados da terra trouxeram frutas da época e ervas aromáticas os
operários das fábricas ocupadas tecidos de algodão. Dos currais da
faculdade de veterinária tangeram até o local um casal de bovinos e
duas ovelhas.
Sinos já se faziam ouvir alhures quando o
relógio da praça central marcou meia noite. O tempo pareceu suspenso
tão profundo o silêncio e a inércia da assembleia era como que
aguardassem a realização da profecia. Foi quando a criança veio à luz
silenciando apenas quando a segunda anunciou-se com estridente choro.
“Gêmeos!” gritou em uníssono a brigada que assistia a mãe.
Enamorado
José abraçou e beijou Maria depois com a ajuda do soldado ergueu as
crianças bem no alto e proferiu: “Bienaventurados los hijos del pueblo
porque el futuro les pertence a ellos”.

A madrugada
iniciou embalsamada com o cheiro das frutas dos incensos e ervas raras
trazidas de longe pelos lutadores do povo. A assembleia fora
restabelecida nas primeiras horas de 25 de Dezembro. E quando os raios
de sol atingiram o torreão da entrada uma estudante de jornalismo
transmitiu em ondas curtas: “Com profunda alegria anunciamos que a
polícia deixou a cidade universitária e a assembleia declarou o campus
território livre. Informamos também que a zero hora Maria deu à luz
duas crianças filhas de José. Por decisão da assembleia os bebês
receberam o nome de Florestan e Maria de Jesus filhos do povo”.

E toda a cidade acordou com a música O Cio da Terra
transmitida pela rádio clandestina.

Para os companheiros da USP.
Epitácio Macário
Prof. de Economia Política da UECE
Coord. Centro de Estudos do Trabalho e Ontologia do Ser Social – CETROS